El problema de Corea

September 19, 2017

 

 

Primeramente tenemos que constatar como un hecho que Corea del Norte es un Estado delincuente. El viernes pasado lanzó el segundo misil, en el espacio de dos semanas, sobre el cielo japonés. Podría ser una respuesta ante el aumento de las sanciones de las que ha sido objeto, o tal vez, un tanteo para probar la efectividad de nuestra alianza.

 

Como comunidad internacional, hemos fracasado en el intento de evitar que Corea del Norte se nuclearice.  Esto no es un enfrentamiento entre Corea del Norte y Trump, es un problema que nos atañe a todos. No queremos más armas nucleares y menos en manos de dictadores como Kim Jong-Un.

 

Se está produciendo una escalada en las las amenazas entre la administración de Trump y el dictador, así como preparativos militares para evitar un posible y fatal desenlace. Una escalada muy peligrosa, que podría disparar el peor conflicto conocido desde la segunda guerra mundial.

 

La situación ha cambiado. Ya no es un problema de no proliferación nuclear (asignatura en la que  hemos fallado), más bien, el problema es qué hacer con una Corea del Norte nuclear. A estas alturas, lo más sensato sería la contención.

 

La contención es una estrategia defendida por Kennan en 1947, que viene a significar aislar a un enemigo hasta que se derrumbe, tal y como ocurrió con la Unión Soviética. El famoso telegrama de Kennan de 1947, en el que explica dicha estrategia, se puede ver aquí. Merece la pena por que es uno de los documentos diplomáticos más relevantes del siglo XX.

 

No nos queda más remedio que aprender a vivir con una Corea del Norte nuclearizada, Estados Unidos deberá dejar claro que no busca un cambio de régimen en el norte de Corea (salvo que esta inicie el enfrentamiento militar).

 

Esa es la principal razón de que el país se haya hecho con la bomba, el miedo a la invasión. Gadaffi abandonó su proyecto de fabricación de la bomba y en 2011 la OTAN bombardeo Libia. Ucrania cedió su armamento tras la disolución de la Unión Soviétia y también fue invadida por Rusia hace tres años, para anexionarse Crimea. Dichas invasiones serían inimaginables, si Ucrania o Libia hubieran tenido arsenal nuclear.

 

Estos hechos relatan un desenlace peligroso y contraproducente, ya que el objetivo de la no proliferación nuclear es conseguir un mundo sin armas nucleares. Pero ese logro dificil de alcanzar en sí, se complicará más aún si los países tienen la convicción de que las armas nucleares parecen la única garantía de seguridad.

 

Aunque no se compartiera la seguridad como principal motivante de las conductas de las naciones, así como defiende la escuela clásica realista, habría que admitir que la seguridad es un componente absolutamente esencial de un país. Esta es la razón por la que Corea del Norte se haya equipado con la bomba: para asegurar la supervivencia de su régimen.

 

Pero, como Kissinger argumenta, la seguridad absoluta de un Estado siginfica la inseguridad absoluta de todos los que le rodean, esto a su vez, provoca una carrera armamentística de todos los países vecinos a Corea del Norte.

 

Tanto Trump como el dictador norcoreano son de carácter impulsivo. Esto convertiría la situación actual en más grave incluso que la crisis de 1962.  En ese momento de la historia, el único que tenía poca paciencia era Castro.

 

Corea del Norte cuenta con que las relaciones entre China y Corea del Sur se habían tensado cuando Corea del Sur empezó a instalar los THAAD (escudo antimisiles de EEUU). Actualmente,  China esta boicoteando a las empresas de Corea del Sur por ello y China es su mayor socio comercial.

 

La historia enseña siempre por analogía y no es la primera vez que surge una situación así: La administración de Truman en los años cincuenta se enfrentó a un dilema parecido, cuando la Unión Soviética se hizo con la bomba y, más tarde también, cuando lo hizo China. En ese momento como ahora, los servicios de inteligencia no podían garantizar la localización exacta del armamento nuclear para su destrucción. Se entendió que atacar a la U.R.S.S sería demasiado costoso, porque las pérdidas de vidas serían inadmisibles.

 

Al día de hoy, los servicios de inteligencia no saben con exactitud dónde están todas las posibles lanzaderas. Las probabilidades de que los norcoreanos tengan éxito bombardeando Japón, Corea del Sur y la costa oeste de Estados Unidos, son conocidas. No se puede garantizar que uno de los proyectiles escape al escudo antimisiles. Un solo misil nuclear devastaría una ciudad como San Francisco, Seúl o Tokio. Parece un escenario propio de una mala pesadilla, pero es una probabildad que en el presente día, está encima de la mesa.

 

Tras las segunda guerra mundial Corea que llevaba décadas colonizada por Japón, fue dividida en dos partes, la parte del norte controlada por la U.R.S.S y la parte del sur defendida por Naciones Unidas. Rusia y China apoyaron a Corea del Norte mientras que Naciones Unidas defendió el sur cuando Corea del Norte comenzó la guerra.

 

Es necesario aprender a contener a Corea del Norte, para lo cual la relación con China (el mayor cómplice de Pionyang) será de crucial interés. China es el mayor responsable entre todos los Estados, de que nos hayemos en la situación actual, ya que lleva años manteniendo el régimen norcoreano, por miedo a tener una ola de refugiados que huyen de una Corea del Norte que se deshace y tropas americanas más cerca de su frontera.
 

Estados Unidos debe asegurar que, si el régimen de Kim Jong-Un cae, sus tropas no van a avanzar más al norte de la península. No se comprendería una solución al problema norcoreano sin estar China en la mesa de negociaciones.

 

Los jefes de Estado saben que la política muchas veces consiste en elegir el mal menor, que la realidad no es tan sencilla como elegir entre una buena y una mala alternativa, si no que muchísimas veces consiste en elegir la alternativa menos perjudicial.

 

Hemos fallado gravemente permitiendo que Corea del Norte se hiciera con la bomba y ahora estamos en una situación peligrosa, el mundo como lo conocemos, depende ahora de que no volvamos a fracasar y para ello la contención parece la mejor de todas las grises alternativas.

 

Os dejo un artículo muy interesante al respecto en el que se desarrollan algunas de estas ideas con más profundidad. Es de Scoot D. Sagan de Stanford: https://www.foreignaffairs.com/articles/north-korea/2017-09-10/korean-missile-crisis

 

 

 

Please reload