• Will Ogilvie

Sobre la belleza

¿Alguna vez has sentido que no podías dejar de mirar cuando has visto a un ser humano muy atractivo pasear por la calle? A lo mejor has llamado la atención de la persona que te acompaña para compartir la admiración. Platón pensaba que entramos en ese extraño estado de asombro porque nos está visitando una divinidad: la belleza. Vemos por un momento un destello o, mejor dicho, un reflejo de lo divino.


Nos pasa con las personas, la ropa, el arte y lo estético. Lo sublime nos rapta como Hades a Perséfone en esta escultura de Bernini (1622). Monopoliza nuestra atención y en ese instante no existe otra cosa, caemos irremediablemente en su contemplación.


Así que, la próxima vez que seas raptado por la belleza como Perséfone, no te resistas y da las gracias: estás viendo una manifestación imperfecta de lo celestial.